Blogia
el ritmo que nos mueve

La soledad del artista

*A Tristana (la chica del caracol azul), que se va a Veracruz. Y jamás supe si en verdad existió.


Vila-Matas, en su último artículo en Letras Libres, escribe:

No olvidemos que de "la mente humana en condición de aislamiento" (Bernhard) ha nacido, por ejemplo, el sujeto moderno. Montaigne aislado en su torre cercana a Burdeos. Y Descartes en su habitación caldeada de la ciudad alemana de Ulm. Sin embargo, como explica DeLillo, en culturas más antiguas el solitario fue una figura maligna, pues se creía que ponía en peligro el bienestar del grupo. Pero a ese solitario le conocemos hoy perfectamente, "lo conocemos porque nos lo encontramos en nuestro propio interior, y en los demás. Vive en contrapunto, figura apenas visible en la distancia. Es ése quien es, en su soledad perdurable".

Grandes genios que se atrincheran frente al mundo. Bernhard, al escribir sobre Gould, decía que compartía con él un deseo muy fuerte de blindarse. Se sentía, como Gould, un fanático nato de las barricadas. ¿Y qué decir de Monk? Se quedó inmóvil ante el piano en un club de Boston, "presionando las teclas, sin sonido, durante tantísimo tiempo que, al final, sus adláteres abandonaron el escenario. Estaba oyendo algo que ellos no oían".

Retirarse del mundo para encontrar al solitario de nuestro propio interior. Deseos en Kafka de ser como un indio, siempre a caballo, pero sin ver ya la cabeza del caballo, a galope desenfrenado para estar más solo en la hora de la cabalgada y de la creación en el vacío. Sótanos y submundos donde habitan los genios. Todos esos genios que terminan siendo muy esquivos y apartándose. Todos esos genios que cantan, filman, escriben para sí mismos y, al final de sus días, como Monk, duermen debajo del escenario en el que tocan todas las noches.

Y un día se van.

0 comentarios